Una visita al Barrio la Bolsa

El Barrio La Bolsa está ubicado entre las calles Alameda, Paseo Ahumada, Moneda y Bandera, en pleno centro de Santiago de Chile. Dentro de esta manzana se forman tres calles que son Nueva York, La Bolsa y Club de la Unión, que rompen con el tradicional plano del centro de Santiago.

Edificio La Bolsa

Todas ellas son vías de acceso peatonal y tienen tres puertas de acceso hechas en hierro forjado que se cierran en la noche, una en la avenida Alameda, donde nace la calle Nueva York, las otras dos sobre la calle Moneda.

Pileta que esta en medio de las tres calles del Barrio la Bolsa, son tres mujeres con las manos tomadas.

Edificios con historia

Los antiguos edificios que le dan carácter a este espacio incluyen el Club de la Unión, el antiguo Hotel La Mundial (hoy ocupado por una institución bancaria), el edificio Ariztía, la primera edificación de altura construida en Chile, y la histórica sede de la Bolsa de Comercio de Santiago. Además, también se incluye en este espacio la antigua iglesia de las Agustinas, cuyo frontis mira hacia la calle Moneda.

Vista general calle Nueva York; al centro el Edificio Ariztía.

Este barrio fue declarado Monumento Nacional, en la categoría de Zona Típica, mediante el Decreto Supremo n.º 606, del 29 de diciembre de 1989.

Dato importante 

Para visitar este espacio, se debe llegar hasta la estación de Metro Línea 1 y bajarse en la estación Universidad de Chile, que es la más cercana a las calles Nueva York y La Bolsa.

 

La tranquilidad se encuentra en el Parque Forestal

El otoño también se hace sentir en el parque Forestal con sus miles de hojas secas repartidas por todos lados.

Aún las temperaturas en Santiago no han bajado, por lo que la llegada de esta nueva estación no es un impedimento para quienes desean disfrutar de diversas actividades al aire libre, como una caminata, un paseo en bicicleta, jugar con los niños o simplemente sentarse en el pasto a conversar.

En abril de 2017 el Parque Forestal se vistió de otoño con miles de hojas secas

El parque está lleno de árboles, los que tienen placas indicando cuál es su nombre, y tiene distintos caminos de tierra que te guían para poder atravesarlo por completo. También tiene bancas y faroles, que se ubican por las orillas del camino, y que a su vez acompañan y adornan toda la naturaleza que se puede apreciar. Los basureros cada cierta cantidad de distancia para mantener limpio el parque.

Por el costado, hay un camino de tierra que es recto. En este camino hay mucha gente que trota y anda en bicicleta.

Se encuentra ubicado en la comuna de Santiago, por lo que en este lugar transita mucha gente: familias completas, personas acompañadas de sus mascotas, personas solas, parejas que pasan largas horas acostadas en el pasto y muchos niños, para quienes está habilitada una zona especial del parque que tiene variados juegos para que interactúen entre sí y con sus padres. También hay vendedores ambulantes que ofrecen artículos infantiles para utilizar al aire libre, como cometas con forma de pájaros. Además de gente que pasa vendiendo cosas como flores hechas de goma eva, alfajores, etc.

Los niños juegan entre ellos y con sus padres, empapando de alegría a quienes se encuentran alrededor

El parque se ubica entre las estaciones del Metro Bellas Artes y Baquedano.

Cuando se llega por el lado de Bellas Artes, al comienzo está ubicado el Museo de Arte Contemporáneo, y luego de caminar una cuadra aproximadamente, se puede encontrar el Museo de Bellas Artes, que actualmente se encuentra en reconstrucción. Ambos museos están conectados entre sí y la entrada es gratuita.

Museo de Bellas Artes en reconstrucción

En este parque hay varios monumentos, entre los que se destaca la Fuente Alemana, por el lado de Baquedano. Fue donada por la comunidad chileno alemana, con motivo del primer centenario de la independencia de Chile. En la actualidad también se encuentra en plenos arreglos, por lo que no es posible apreciar el agua que se desprende de ella.

Fuente Alemana

A pesar de estar ubicado en un lugar un tanto céntrico y por donde pasan muchos autos, la energía que se siente en el lugar es bastante especial, ya que está empapado de tranquilidad y alegría. Lo bueno de este parque es que puede servir para pasar un momento tranquilo, “alejado” de la locura santiaguina, pero estando en Santiago.

Bandejón central: el país dentro de un país

Estación Central, son las 18:00 hrs, mucha gente de un lado para otro y me parece que nunca había visto tantos extranjeros por estos lados. Aquí hay una pantalla led gigante, que enceguece a todos los conductores de autos que pasan por la alameda.

Aquí parto mi recorrido por el “bandejón central de la alameda”, un espacio que varía en metros  entre las dos calles que pasan a los lados, angosto y largo, igual que Chile…

Aquí está el Norte, aquí parte este país dentro de otro país, lugar de comercio ambulante y variedades de culturas, un lugar cálido. La presencia policial está continuamente conviviendo con potenciales “lanzas” que acechan a los transeúntes. El Sur está hacia la cordillera, donde pusieron la bandera en la Moneda. El recorrido en bicicleta es lo mejor, por la ciclovía que sube y baja, discontinua a veces, pero por sobre todo, con gente que se cruza en tu camino, así que se hace como un juego de Playstation.

Los primeros habitantes de este bandejón y los más australes, son los vagabundos que se ponen al frente de la Blondie, la disco alternativa. Están siempre super curados, pero son telas, por lo menos las veces que he interactuado con ellos se pueden comportar relativamente bien. Son una cultura pacífica aunque muy impredecible.

 

Habitantes del “sector sur” del bandejón central.

Continuando el recorrido hacia el sur, llegamos al centro, capital de este territorio. Sector “Los Héroes”, el bandejón llega a su ancho máximo, una pileta grande que tira chorros de agua de vez en cuando, es lo que ocupa casi todo el espacio aca en el centro.

Siempre suelen quedar en esta zona los mayores desastres de las movilizaciones sociales que se hacen constantemente. Ahora está tranquilo, sus habitantes son algo distintos a sus vecinos del Norte, también existe el alcohol como brebaje, pero hay gran cantidad de consumo de marihuana, incluso existe un micro-mercado con micro-conglomerados de ventas de “porros”, el ambiente no es del todo tranquilo y es mejor andar un poco a la defensiva.

Hay subculturas conviviendo en un mismo espacio: Estudiantes cannábicos; Pequeños y medianos empresarios de sustancias ilícitas; flaites; jóvenes malabaristas o de vendedores de hamburguesas de soya; viejos chichas; jovencitas con la chasquilla recta y jovencitos con expansiones y peinados con moños.

Hay un sistema que funciona, y la intranquilidad de un principio desaparece con esta armonía y entendimiento dentro de todos sus participantes, que más que nada están recreándose en un momento de sus vidas.

Movilizaciones en el sector “central” del bandejón (estación de metro Los Héroes).

Por último, el Sur, una estatua super ordinaria de un “moai” mirando la enorme bandera chilena que marca el límite de este pequeño país, ¿Sus principales habitantes?, son los pilotos de una red de tránsito a nivel intercomunal, colectiveros.

Aquí convergen habitantes de otros sectores lejanos al bandejón central de la alameda, y este lugar se ocupa de zona de embarque para otros destinos. El orden es más estricto y parece un lugar para prácticas más conservadoras. A simple vista no hay alcohol, ni siquiera la ciclovía continúa, y todo se detiene hasta dónde está la bandera con el mástil de 61 metros de altura.

Un poco más frío que el norte, no en su temperatura, sino en las actividades que se hacen alrededor . Pero hay un singular habitante que escapa a la imagen de todo, un niño como de 10 años patinando en skate, que parece escapar de toda la actividad comercial y social que ocurre en frente de La Moneda, el habitante más pacífico que encontré.

Último habitante del bandejón. Sector del palacio de La Moneda.

El bandejón central es super interesante. Lleno de una micro-cultura, y al parecer sintetiza todo lo que ocurre también en algunas partes de Chile.

¿Quién fue Patricio Mekis?

 

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Estatua Patricio Mekis en el frontis del Teatro Municipal de Santiago.

Patricio Bryan Mekis Spikin (4 de noviembre de 1928- 27 de enero de 1979) fue un político del Partido Liberal y luego formó parte del Partido Nacional.

Cuando pequeño estudió primaria y secundaria en The Grange School, para finalmente concluir en Ford Merchandising school, en Estados Unidos.

En el plano laboral, trabajó en el área industrial y comercial. Posteriormente ingreso a la empresa de su padre “Federico Mekis y Cía” en el que se desempeño como socio y gerente de la distribuición de Ford en Colchagua, Insa y Esso todo ubicado en la provincia de O´Higgins.

Su vida en la política inicia en 1960, cuando ingresa al Partido liberal, mismo año en que fue elegido regidor por Rancagua. Paralelamente, en 1961 fue elegido alcalde de esa misma ciudad, donde cumplió por varios períodos, en el último en representación de su nueva colectividad, el Partido Nacional. Luego en 1974 fue nuevamente elegido alcalde hasta 1976.

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Paseo Ahumada, remodelado por Patricio Mekis /@piamaturana

En 1976 fue designado alcalde por Santiago, hasta 1979. Como edil, reconstruyó el paseo Ahumada, la calle de la Bolsa de Comercio, la calle Nueva York, remodeló las calles Estado, Tenderini y Phillips y la plazoleta frente al Teatro Municipal.

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Calle New York, remodelada por Patricio Mekis/  @piamaturana

Finalmente, sabemos que fue declarado hijo ilustre de Rancagua en 1977. Ademas,  actualmente podemos encontrar una estatua en reconocimiento ubicada en las afueras del Teatro Municipal de Santiago.

Germán Tenderini: el italiano y primer mártir del Cuerpo de Bomberos de Santiago

En los anales de libros de la historia chilena, existen varios personajes que han dado la viva por el país. Muchos de ellos fueron ejemplos para todos, pero un hombre demostró que el cariño por Chile no es solo de chilenos.

Calle Tenderini. Fuente: yelp.cl
Calle Tenderini. Fuente: yelp.cl

Germán Tenderini y Vacca nació en Italia, en un pequeño pueblo en la Toscana. Más allá de su trabajo como marmolista, fue su labor social la que lo hizo conocido. En una época donde la enfermedad del cólera azotaba a Italia, sin ninguna doble intención, él fue voluntario para ayudar a los enfermos.

Germán Tanderini. Fuente: centrodae.cl
Germán Tanderini. Fuente: centrodae.cl

No se sabe por qué razones fue, pero Tenderini llegó con su familia a Chile en 1856. Aquí siguió con su labor social, siendo un destacado bombero en Valparaíso. Se trasladó posteriormente a Santiago, donde fue parte de la que es hoy, la Sexta Compañía de Bomberos. Aquí hay una estatua y placa que lo recuerdan, ubicándose en  Avda Echeñique 8605, a un costado de la plaza Carlos Ossandón, en la comuna de La Reina.

Busto de Germán Tenderini, en la Sexta Compañía de Bomberos (imagen tomada del sitio web de la compañía).
Busto de Germán Tenderini, en la Sexta Compañía de Bomberos (imagen tomada del sitio web de la compañía).

El marmolista siempre fue apreciado en la comunidad por su labor social y su compromiso con el país, a pesar de no nacer aquí. Siendo constantemente reconocido y premiado, llegó a ser Teniente tercero en Santiago.

En 1870, Tenderini falleció en un incendio en el Teatro Municipal, dando su vida por la gente del lugar. Esta actitud fue apreciada notoriamente por los chilenos, que llegaron en masa a su funeral para homenajearlo.

Una calle aledaña al teatro que intentó salvar fue bautizada con su nombre. La calle recorre paralela a Mac Iver dos cuadras desde la Alameda Bernardo O’Higgins hasta Agustinas, teniendo una cuadra completa ocupada por el muro oriente del Teatro Municipal, a dos cuadras del metro Santa Lucía. Aquí también se encuentra una estatua en su honor.

Busto de bronce de Germán Tenderini junto al teatro. Fuente: urbatorium.blogspot.cl
Busto de bronce de Germán Tenderini junto al teatro. Fuente: urbatorium.blogspot.cl

Germán Tenderini y Vaca sorprendió por su compromiso con el país y con el Cuerpo de Bomberos de Santiago, en donde es recordado como su primer mártir. Fue el primer ejemplo de amor y rectitud a una institución voluntaria que se reconoce en todo el mundo, y es digna de ser un ejemplo para la sociedad. Tenderini representa hasta el día de hoy esos valores.

El encanto de la Plaza del Roto Chileno

Por Marcela Zapata

  En medio de los cientos de rascacielos que abundan en la comuna de Santiago, existe un lugar que parece estar perdido en el tiempo. En este sitio, es posible abstraernos de los perturbadores ruidos de la capital, disfrutar del relajo que nos otorga el sonido del agua que brota de una hermosa pileta de piedra de antaño y deleitarnos con el cantar de un sin fin de aves que deambulan de árbol en árbol, con la esperanza de que su hogar no sea destruido por las grandes inmobiliarias que amenazan con la extinción de este mágico rincón, escondido en la zona poniente de la capital.

La atmósfera de este sitio es “única”, se respira paz, de esa paz que uno añora, cuando se vive en una ciudad que no descansa.

Este pulmón verde es un verdadero “oasis” inserto en el histórico “Barrio Yungay”. Barrio que albergó por años en el siglo XIX, a decenas de reconocidas familias aristócratas chilenas. Convirtiéndose con el paso del tiempo, en un sitio cargado de cultura e identidad nacional, ya que  en los alrededores que colindan con esta hermosa área, existen diversos centros culturales que nos invitan a empaparnos con un pasado que parece estar olvidado, o ser en definitiva, desconocido para muchos chilenos.

Sentarnos en este sitio, nos hace viajar en el tiempo, ya que la arquitectura presente en las zonas adyacente a la plaza del Roto Chileno de inmediato nos transportan a uno de los primeros barrios residenciales aristócratas que se construyeron en el casco histórico de la ciudad. Palacetes con medios puntos, columnas y hermosos balcones, son las evidencias que corroboran la existencia de un pasado opulento y europeizado. Sin embargo, existe un hito monumental que se impone en el centro de la plaza del Roto Chileno y que se roba todas las miradas de los vecinos, transeúntes y turistas que frecuentan este lugar. Este estatua “ícono” en Chile, se construyó en honor a los “criollos chilenos”, hombres que lucharon con valentía y estoicismo en la “Batalla de Yungay”, un día 20 de enero del año 1839, conflicto en que decenas de compatriotas se enfrentaron a la Confederación Perú- Boliviana, saliendo victoriosos.

El responsable que dio vida a esta obra de arte fue Virginio Arias, escultor chileno que diseñó y construyó esta escultura, que fue inaugurada en el gobierno del presidente José Manuel Balmaceda, en el año 1888.

Este monumento icónico del Barrio Yungay, es un hito que reconoce la labor de decenas de jóvenes que lucharon por la patria solo a cuesta de “valentía y amor a su tierra”. Es precisamente esta “moción” la que me hace invitarlos a que visiten este lugar porque como chilena creo que muchas veces no sabemos cuáles son las cualidades que nos representan e identifican como hijos de la patria.  Ir a la plaza del Roto Chileno es un trabajo de autoconocimiento, un ejercicio de entender nuestro pasado, nuestras raíces, para comprender el presente, un acto de reflexión, e introspección  y de construcción o potenciación de una identidad nacional potente.

Les aseguro que ir a visitar este lugar les dará más de una sorpresa.

La “capacidad de asombro” es una característica inherente al ser humano, por tanto deben dejar que sus sentidos reacciones antes los diversos estímulos que genera esta plaza “tan particular”, oculta en una ciudad que parece querer dejar el pasado olvidado, bajo los cimientos de las grandes “moles de cemento” que se elevan en la zona centro de Santiago.