Una visita al Castillo Hidalgo, la cumbre del cerro Santa Lucía

El Castillo Hidalgo, ubicado en el interior del cerro Santa Lucía -originalmente Cerro Huelén, monte sagrado para los mapuches-, se ha transformado en un centro de eventos que permite tener una visión muy diferentes de un lugar histórico.

Camino cerro arriba.

¿Qué fue en sus orígenes?

Se edificó en el año 1814-17, aproximadamente, durante la época de la Reconquista española, bajo el mandato del gobernador Casimiro Marcó del Pont.

A cargo de la ingeniería estuvo el brigadier español Manuel Olaguer y la obra fue llamada inicialmente como “Batería Santa Lucía”, funcionando como una fortaleza que protegía el Santiago de entonces.

Inscripción que da cuenta del origen del castillo.
Escalera del costado izquierdo del castillo.
Frontis del castillo, mirando hacia el norte de la ciudad.

Su nombre

El castillo lleva su nombre en recuerdo de Manuel Hidalgo, un capitán argentino que murió en la Batalla de Chacabuco ocurrida en 1817 al norte de Santiago, en la guerra final por la Independencia de Chile.

Posteriormente, en el año 1872, el intendente de Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna inició las obras de reforestación y remodelación del cerro, convirtiéndolo en uno de los puntos neurálgicos de Santiago para la élite.  Dos años más tarde, el intendente convertiría el castillo en un museo indígena y luego en una biblioteca.

Vista de Santiago desde la cima del cerro.

Hoy en día es un centro de eventos, perfecto para matrimonios y celebraciones corporativas para empresas.

 

Costado del castillo.

Para llegar al castillo, hay que llegar ahsta la Estación Santa Lucía en la línea 1 del Metro. El ingreso es gratuito, registrando el nombre en el libro de visitas.

Cerro San Cristóbal: la invasión deportiva

Al pensar en el cerro San Cristóbal o en el Parque Metropolitano de Santiago, lo primero que se me viene a la cabeza, es su verde, esa manifestación de naturaleza insertada en medio de la contaminación, el ruido y el caos de la cuidad, naturaleza que da paz y calma a todos sus visitantes y espectadores.

Naturaleza que acompaña todos sus atractivos, el zoológica, el teleférico, el funicular, sus miradores y jardines. Sin olvidar sus plazas y juegos para niños. Y como no mencionar la virgen, imagen icónica y característica del cerro, que básicamente es el punto de referencia de este lugar.

Vista de Santiago desde las alturas del Parque Metropolitano de Santiago.

Pero hoy no haré referencia a estos atractivos clásicos que reciben toda la atención, sino, quiero mostrarlo como un punto de reunión, un lugar de encuentro en donde conviven desde visitantes hasta vehículos, pero con un solo fin: el deporte. Sí, el deporte, el ejercicio o la vida sana, sea como sea que lo llamen.

Con solo 5 a 10 minutos de trote diario, reduces el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas

Buscando la cima

Este lugar de encuentro deportivo se presentó ante mí de manera espontánea. Desde mi llegada, tenía como meta llegar a la cima (lo conseguí), pero el recorrido mostró una nueva forma de plantearse el cerro.

Desde el inicio de lo que podemos llamar viaje, se mostraron indicios de esta intervención en el camino, debido a que desde muy abajo, corredores y ciclistas, se entrelazaban con turistas, visitante y caminadores casuales, como yo.

Sendero rústico del parque.

Mientras más ascendía, más presentes se volvían en mi camino los deportistas, que con su vestimenta y equipo demostraban preparación y determinación por el ejercicio.

El parque muestra una preocupación hacia ellos, gracias a la presencia de bebederos o abastecedores de agua de manera constante y en diferentes puntos de los diversos recorridos, los mantiene con la hidratación necesaria para apoyar la subida, que por cada metros se hace un poco más pesada.

También hay cuidado por las mascotas gracias a los bebederos especiales, por lo que no hay excusa para dejarlas en casa.

Punto de hidratación para todos.

Senderos y escaleras

A medida que se avanza, la vista de Santiago se vuelve más amplia y completa y los senderos se hacen más estrechos aunque cada vez más con mayor compañía de la naturaleza.

Los corredores pueden seguir avanzando pero las bicicletas cada vez encuentran más obstáculos debido a la ruta, ya que los caminos se transforman en escaleras. Sin embargo, los ciclistas siguen presentes y lo sorprendente es que se adueñán del cerro y hacen que cada espacio se transforme en una oportunidad deportiva, subiendo y ocupando las diversas estructuras y edificios como herramientas para su ejercicio.

Senderos que complican y hacen más divertida la rutina deportiva.
Infraestructura histórica utilizada para ejercitarse

La cima

Luego del largo recorrido y con la llegada a la cima, se accede al Santuario de la Inmaculada Concepción, donde corresponde el momento del relajo, tanto para mí, un simple caminante, como para los deportistas, que llegaron con notable esfuerzo.

Todos ocupamos este espacio reflexivo religioso en una instancia de relajación y descanso, con un momento para hidratarse, elongar y respirar en calma mirando la gran vista a la cuidad de Santiago en su mayor esplendor.

Cima del cerro como espacio de relajación.

En mi descenso y ya comenzando a dejar cada vez el recorrido del cerro atrás, la gente de vida sana continuaba llegando cada vez en mayor cantidad protagonizando una invasión deportiva.

Encuentro de diversidad de deportes.

Si quieres sumarte a este movimiento y ejercitar tanto la mente como el cuerpo, todos los detalles del cerro, como horarios y todas sus atracciones las puedes encontrar en el sitio web oficial del Parque Metropolitano de Santiago.

Teleférico, un lugar para disfrutar en familia

Santiago ofrece más opciones de paseo que los malls y centros comerciales. Una de las más interesantes es el cerro San Cristóbal y su reciente y reinaugurada atracción: el Teleférico.

Fila para entrar a la estación Pedro de Valdivia del Teleférico.

La entrada es por Pedro de Valdivia Norte. En el caso de que los niños o ustedes tengan hambre, hay food truck, con más golosinas que otra cosa, sin embargo salva. Luego nos encontramos con una fila, que si llegan a buena hora y con esto me refiero a no llegar una hora antes de que cierren (19:00hrs), podrán disfrutar de las vistas que el cerro San Cristóbal nos ofrece.

Los precios varían entre los días de semana (excepto lunes de mantención) y los fines de semana y festivos.

Yo me subí al teleférico de ida y vuelta y sin duda sale mucho más económico, hay otra posibilidad de hacer solo un tramo que llega hasta Tupahue: martes a viernes $1950; niños 1240. Fin de semana: $2290; niños $1240, lo mismo para el adulto mayor.

Existe otra opción que es mucho más económica que es de un tramo, luego bajar caminando, o bien puedes seguir de largo mostrando tu ticket para llegar hasta Cumbre que tiene un valor de; martes a viernes: $2510; niños y 3ra edad: $1630. Y fines de semana y festivos: $3010, niños: $1950.

El tramo más largo lleva hasta el Santurio de la Virgen y además allí es posible acceder a los baños y también permite hacer recorridos por el sector.

Loes nuevos carros del Teleférico permiten hasta seis pasajeros.

La experiencia en el Teleférico mismo, es inolvidable. En cada cabina hay dos asientos donde pueden sentarse tres personas. Las ventanas siempre están limpias y permiten observar el paisaje. Me di cuenta que de regreso que, donde uno se baja, hay encarhados de limpiar los vidrios para permitir la observación sin obstáculos.

En cuanto a estar dentro de la cabina, por lo menos para mí se sintió fantástico, estoy segura que todos lo deben disfrutar.

La vista al cerro y la ciudad desde la cabina del teleférico.

La experiencia en el Teleférico es única, la vista es maravillosa, recomendado ir un día que se encuentre más o menos despejado para disfrutar del paisaje.

Subiendo el “San Cristóbal”

8 de la mañana. Una hora adecuada para subir el Cerro San Cristóbal, digo “hora adecuada”, porque en este periodo del año (otoño), se suele sentir un frío por las mañanas, uno que con los ejercicios pasará desapercibido y será bastante agradable.

Subiré por calle Unión, es la entrada que más me acomoda.

Esquina de Calle Unión con Av. Perú
Esquina de Calle Unión con Av. Perú

Aún no logro encontrarme con personas, puede ser por la hora, aunque pensándolo bien, debe ser porque hoy es feriado y muchos aprovechan para dormir hasta tarde (yo no soy parte de ese “muchos”).

Una de las subidas del cerro
Una de las subidas del cerro

Luego de caminar 10 minutos aproximadamente, llego al “Camarín del deportista”. Este sector es muy bien aprovechado por los que no tienen tanto tiempo como para subir el cerro entero. Acá haré algunos ejercicios de brazo en aquella barra amarilla.

Máquinas para realizar ejercicios
Máquinas para realizar ejercicios

Luego de descansar un par de minutos, es hora de continuar. En el camino ya puedo notar a más personas. Algunas suben en bicicleta, otras caminando y el resto opta por trotar, esta actividad es la más compleja y es la que yo haré. Mi primer destino será la Piscina Tupahue.

Camino de cemento que te lleva a la cumbre
Camino de cemento que te lleva a la cumbre

Estoy a punto de llegar, bastante agotado, pero es normal. Cuando uno trota, por lo general, es al principio cuando siente el mayor cansancio e incluso muchas veces uno se cuestiona si de verdad vale la pena estar en aquel lugar, en vez de estar durmiendo en tu cama.

Una de las cosas que me da ánimo cuando vengo a este lugar es que desde aquí arriba se puede observar un bonito paisaje, gran parte de la comuna de Recoleta.

Parte de Recoleta vista desde el cerro
Parte de Recoleta vista desde el cerro

Luego de observar aquello, se me hizo más corto el trayecto, llegué a la Tupahue.

Letrero de madera de la piscina Tupahue
Letrero de madera de la piscina Tupahue

Mi cuerpo necesita agua para seguir todo lo que me queda, por lo tanto, beberé un poco en una de los tantos bebederos públicos que se encuentran en varios sectores del cerro.

Bebedero
Bebedero

Sería genial poder meterme a la piscina, pero ya le sacaron toda el agua…

Piscina Vacía
Piscina Vacía

Mi ruta continúa por Av. Pedro Bannen, hasta legar a la Plaza México.

Avenida que lleva directamente a la Plaza México
Avenida que lleva directamente a la Plaza México

Algunas personas van más agotadas que otras. Cuando veo a personas que van perdiendo el ritmo del trote, me da más ánimo. Debe ser porque no cuesta mucho trabajo pasarlos.

Ciclistas del lugar
Ciclistas del lugar

Deben quedar unos diez minutos. Estoy exhausto, voy por un lugar que muchos de los que vienen aquí deben odiar: “El Hundimiento”, es un lugar que requiere de mucho esfuerzo porque es un tramo del trayecto muy empinado. Desde acá se ve la capital más contaminada.

Parte de Santiago
Parte de Santiago

¡Por fin llegué! Fueron muy largos los últimos minutos, ahora es el momento perfecto para hidratarme con mucha agua.

Agua potable ubicada en la Plaza México
Agua potable ubicada en la Plaza México

Veo que muchos han cumplido su objetivo, al igual que yo. Muchos ciclistas se preparan para descansar aquí, en la Plaza México.

En este lugar se detiene la mayor cantidad de personas que suben el cerro, algunas siguen por el camino hasta llegar a la virgen, yo decidí no hacerlo, eso significaría un esfuerzo adicional, uno que me costaría encontrar en .

Ciclistas listos para descansar
Ciclistas listos para descansar
Letrero de la Plaza México
Letrero de la Plaza México

A continuación te dejo el siguiente video que resume toda esta publicación.

Si tienes problemas para ver el video, puedes verlo en esta otra opción (Youtube).