Santiago 1: entre la libertad y los muros

Entre los lugares potentes que tiene cualquier sociedad, están los ligados a la justicia: encierran miles de historias y sucesos increíbles que ocurren en todo tipo de culturas.

Santiago 1 es una cárcel de imputados -personas en proceso judicial que aún no se determina si es culpable o inocente- en prisión preventiva. Ubicada en el sector centro de la capital, cercano al Parque O’Higgins, es aledaña a la ex Penitenciaría de Santiago y al Centro de Justicia.

Santiago 1 es una de las mayores inversiones que se han hecho en la historia de Chile respecto a la calidad del sistema carcelario, específicamente en su infraestructura, que imita cárceles extranjeras, en especial las de Estados Unidos. Está interconectada por enormes túneles subterráneos, con decenas de celdas y pasillos para poder movilizar a los miles de reclusos que transitan de un sector a otro durante su condena.

Entrada principal de Santiago 1. Al fondo de la imagen se aprecian las oficinas del Centro de Justicia.

Gritos y muros

Fuera de esta cárcel, se mantiene un silencio incómodo que es interrumpido de vez en cuando con algunos gritos de los presos. Ellos alzan la voz para poder comunicarse con otros reclusos dentro del penal, y también para alabar a Dios en cantos que les deben llenar de esperanza en un lugar tan sombrío, frío y de desesperación.

Largos muros que rodean todo el penal en una fría noche de otoño.

Los muros que rodean Santiago 1 son grandes estructuras de hormigón o concreto que parecen imposibles de atravesar, con cientos de metros de alambres de púas que adornan su cima. Cada cierta cantidad de metros aparecen garitas de un color verde llamativo, vacías, pero que curiosamente un sonido de reguetón se escucha en horas de las noche -seguramente desde una radio o parlante personal de un gendarme.

Muchas garitas similares cada cierta distancia, verdes y desocupadas.

No hay gran movimiento en las noches, sólo un portero o guardia que abre el portón de vez en cuando para dejar pasar algún vehículo de los funcionarios del recinto.

El resto del entorno es tranquilo por el momento, ya que afuera del penal, se concentra un importante punto de comercio y negocios que se consiguen sus ganancias por los encargos que requieren las visitas de los imputados -custodia, encomiendas, y cualquier tipo de reservas o guarderías.

Hay toda una red de comercio en los alrededores del penal, sobre todo, de custodias.

Camino a la cárcel

Los accesos a Santiago 1 no son muchos, pero me llamó la atención un paso bajo nivel que nunca terminó de construirse, siendo un camino directo a la cárcel.

El pasadizo luce bastante peligroso a simple vista: sin iluminación y con personas que viven debajo en precarias condiciones y que no se puede saber cómo reaccionarían si uno pasara por aquel lugar.

Paso bajo nivel que lleva a Santiago 1, en el fondo de la imagen se puede apreciar la entrada principal del penal.

Alejandro “Mono” González, 3 años en el Persa

Alejandro “Mono” González.

Alejandro González, nació en Curicó en 1947. Es artista, escenógrafo y muralista chileno y sus obras apuntan a problemáticas y ámbitos, sociales como políticos.

Perteneció en la década de los 60’s a las Juventudes Comunistas, siendo uno de los primeros partícipes de la Brigada Muralista Ramona Parra.

Pinta desde esa época, sigue pintando en la actualidad y lo seguirá haciendo. Ahora se lo puede encontrar en el galpón 6 del Persa Victor Manuel, ubicado en calle Placer con Víctor Manuel del Barrio Franklin, donde cada día da vida a la Galería Taller del Mono.

Aproximadamente a las 10 de la mañana, comienza a montar su exhibición, rodeado de otros puestos en donde se venden, libros, videojuegos, antigüedades y música.

González le pone una cuota de arte al galpón y sobresale, mientras los demás están dentro de sus galerías, “el Mono” muestra un desfile de pinturas por el pasillo.

Una de las obras expuertas en el Persa.

González intenta rescatar la esencia del arte popular, aquello que está presente en los lugares dónde se genera interacción, donde se generan relaciones sociales y culturales.

El barrio Franklin, lo refleja siendo un lugar donde se genera una pluralidad y diversidad que son únicas. Es un lugar con autenticidad.

En un lado pueden estar vendiendo libros, mientras que en el puesto de al lado empanadas y el que está al frente sea un servicio técnico de computadores.

Artista en tereno

“El Mono” González, también trabajó junto a un colectivo la fachada del Persa, que actualmente está cubierta por un gran mural, que refleja lo que ocurre día a día en el Bío- Bío, resaltar la identidad del barrio.

 

Uno de sus trabajos característicos.

El que fuera autor de “el primer gol del pueblo chileno”, junto al pintor Roberto Matta y miembros de la brigada Ramona Parra, cumple en junio 3 años con su galería en el Barrio Franklin: “Voy a cumplir 3 años en junio, estoy acá para “educar”, para que la gente vea arte, hay días en los que no vendo nada, pero da igual, estoy acá para general un aporte social y cultural al persa”.

“Acá los arriendos salen 70 mil pesos la galería, mi espacio ocupa 10 galerías, verás como no tengo el dinero para arrendar las 10, me hacen un descuento por el arte que hago”, agregó el Mono.

El descuento que le hacen a González, lo toma como una forma de valorar su arte, como un premio que se ha ganado,debido a que siente que de alguna u otra forma, su arte está siendo valorado por los demás, el dueño del lugar.

Como llegar:

Metro: Bajarse en Estación Franklin y caminar hacia el este, pasar San Diego y Santa Rosa, hasta Víctor Manuel.

Micro: 205,230,209, E04, 227, D07 y bajarse en Sta. Rosa y caminar hacia el este.

Franklin: un Barrio de primer corte

Andrés Reyes atendiendo en la carnicería GyC

El barrio Franklin, es uno de los puntos comerciales más grandes de Santiago, reconocido por su diversidad cultural, gastronómica, y sus contenidos varios en tecnología y prendas de marcas exclusivas.

Con la calle Bio-Bio a un costado del “Barrio Franklin”, otra de las zonas llamativas es el llamado “Matadero Franklin”, donde se comercializan todos los tipos de carne disponibles en Chile.

El matadero fue construido en el año 1847 para faenar animales que se criaban en el sector que hoy en día es San Bernardo. El terreno fue donado a la Municipalidad de Santiago por Antonio Jacobo Vial (alcalde de la época). Los trabajadores vivían en sus alrededores (San Ramón, San Miguel, La Cisterna), llegando a faenar 350 vacunos y cerdos a la semana. Luego comenzó la distribución de estas carnes, hacia regiones (1940).

Hombre cargando camión con productos de carne

La popularidad del matadero fue creciendo y se abrieron locales comerciales y gastronómicos a su alrededor, aprovechando la conexión con una de las avenidas más grandes de la capital, la “Gran Avenida José Miguel Carrera” (1960).

Cultura carnicera

Con locales que tienen más de setenta años de vida, el oficio de carnicero ha pasado de generación a generación. La enseñanza de las técnicas para cortar, faenar y vender la carne comienza con los pequeños, quienes observaban cómo lo hacían sus padres para luego enseñarle a sus hijos.

La jornada diaria contempla la limpieza completa del local.

Las fechas en la cual el matadero tiene mejor concurrencia comercial, es en el 18 de Septiembre, seguida por las fechas donde juega la selección Chilena, además de las fechas en fin de año.

La producción de carnes en Chile es de 675 toneladas anuales, un porcentaje alto para una población tan pequeña, con un consumo de 2,1 kilos de carne por persona, el cuarenta por ciento de la producción es exportada al extranjero.

 

Recorriendo: “El Barrio Franklin”

El día miércoles 23 de marzo, luego de salir de clases cerca del mediodía, se me ocurrió ir a dar un paseo a un lugar distinto de Santiago. Fue en ese instante que me dispuse a caminar hacia el metro para ir a conocer el “Barrio Franklin”.

Me trasladé hacia el metro Toesca (línea 2), la cual se encuentra cerca de mi universidad, llegue a la estación cancele mi pasaje y tome dirección hacia La Cisterna en donde se encontraba mi lugar destino que era el metro Franklin.

Datos para llegar al Barrio Franklin: Transantiago y colectivos que se dirijan al lugar. Cuando llegué al lugar comencé a caminar por las calles a ver con que me encontraba en el lugar, y adivinen que fue lo primero que vi el famoso “Persa Bío Bío” del cual varias personas me habían hablado y comentado que era un sector que vendían distintas cosas a precios accesibles.

Persa Bío-Bío
Una de las entradas principales hacia el Persa Bío-Bío (Calle Placer con San Diego).

Comencé a recorrer el lugar en donde había muchos y variados locales comerciales que vendían distintos artículos como: zapatillas, ropa (poleras, calzas, pantalones, faldas etc.), confetis, libros, camisetas de fútbol, carcasas de celulares, audífonos en donde todos estos productos que ofrece el mercado son originales e imitaciones a las marcas originales en un valor más económico.

Unas de las cosas que atrajo mi atención es la variedad en producto como los precios y ofertas que ofrece el mercado ya que son realmente accesibles, además de vender ropa entre otras cosas tiene locales de comida los cuales ofrecen variados menús para las personas que visitan el lugar.

Local de zapatillas
Uno de los tantos locales que se encuentra dentro del persa, el cual vende zapatillas a variados precios.

También recorrí calles aledañas al persa Bío Bío como la “calle Franklin” en donde me encontré con fábricas de masas (sopaipillas, empanadas etc.), locales de comida china, carnicerías, ferreterías, artículos de cumpleaños, locales donde vendían variados tipos de quesos.

“Ojo” que aquí les dejo el dato útil todas las cosas que se venden en el “Barrio Franklin” son al por mayor y detalle en donde te encontrarás con precios súper módicos para las personas que les gusta lo bueno barato y rico.

Así que no olviden conocer y recorrer el “Barrio Franklin”

Para principiantes: Dónde comprar discos en Santiago

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Indie Records en Eurocentro por Leyla Espinoza

Muchas personas creen que en Chile la industria del cd y el vinilo están en extinción. Sin embargo, existen una serie de locales en Santiago que mantienen vivos a estos viejos vicios musicales. Si nunca te animaste a comprar un disco, es el momento de conocer una breve guía para principiantes.

Comenzaremos nuestro recorrido en el persa Bío Bío, cerca de la estación Franklin. En el sector conocido como Victor Manuel está el galpón 4, que alberga la mayoría de los locales de música. Entre ellos, se destaca All the tracks (local 20), fundado hace casi diez años por Abel Bravo, su único propietario.

Para Bravo, “los archivos mp3 son desechables, pero un vinilo o cd involucran cultura y emoción.” Aquí encontrarás cds y vinilos de música alternativa con un plus: se trata de ediciones importadas exclusivamente, de las cuales las más llamativas son las japonesas. Además, en este local hay discografías completas de artistas como David Bowie, Depeche Mode, y The Beatles.

Al salir de este local, verás un lienzo que grita “VINILOS” casi al final del pasillo, anunciando a Kali Yuga Distro (locales 92-93). Como el mismo letrero lo dice, allí encontrarás todo lo que tenga que ver con el formato vinilo: ediciones nuevas, descatalogadas y artículos para cuidar tus adquisiciones. Además, recientemente agregaron a su inventario chapitas y stickers, por si no te alcanzaran las lucas para un álbum en ese momento.

Su dueña, Cass Tora, describe la disquería como alternativa. Sin embargo, al mirar entre sus estantes no están solo los máximos exponentes de ese extenso género: hay trabajos de artistas más oscuros, como Death In June, Pavement, Bat for Lashes, FKA twigs, entre otros. “Vendemos música difícil para oídos exigentes”, sentencia finalmente.

Para terminar tu primer acercamiento a la música física, tomarás la locomoción que mejor te acomode para llegar al Eurocentro, a una cuadra del metro U de Chile. En el primer subterráneo de este edificio, está Indie Records (local 0118), tienda donde según su dueño, Marco Cea, “lo más alternativo con lo más pop conviven sanamente“.

Cea, que en sus tiempos libros también es disc-jockey, define el gusto por la música física en palabras simples: “Si vienen a la tienda y revisan nuestra selección, es seguro que encontrarán algo que los emocionará, o les traiga el pasado a la mente. Y tengan o no tengan dinero, si quieren comprarse ese disco, lo van a hacer igual.” Aquí hallarás discografías completas de la mayoría de sus artistas, algunas joyas como box sets y ediciones de aniversario, y una variedad de estilos escogida con pinzas.

Si leyendo esto te picaron las manos por hojear un libro de letras de un cd, o si eres chapado a la antigua o simplemente prefieres objetos que posean un valor más bien sentimental por sobre su utilidad práctica, regalar a otro o incluso a ti mismo un álbum en cd o vinilo, no es una idea tan mala después de todo.