La Posada del Corregidor: Casa antigua para un arte nuevo

Vista del costado de la Posada del Corregidor (por Leyla Espinoza)
Vista del costado de la Posada del Corregidor (por Leyla Espinoza)

Durante el siglo XVIII se vivió un importante auge arquitectónico en Chile, especialmente en el centro de Santiago. Desafortunadamente, hoy en día sobreviven muy pocos inmuebles de ese período, entre ellos la Casa de Velasco, el Portal Fernández Concha, la Casa Colorada y la Posada del Corregidor.

El lugar situado en el Barrio Esmeralda fue construido a mediados de los 1700, a unas cuadras del centro de Santiago. Tanto este recinto como la calle y la plazuela contiguas a él deben su nombre al famoso corregidor Luis Manuel de Zañartu. Originalmente, el lugar daba refugio a viajeros que iban de paso por la ciudad, pero un siglo más tarde fue un popular centro nocturno, un proyecto de museo colonial en los años 20, y hace tres décadas, es una galería de arte.

Lobby de la Posada del Corregidor (por Leyla Espinoza)
Lobby de la Posada del Corregidor (por Leyla Espinoza)

Uno de sus administradores, Patricio Mosqueira, admite que la decisión final de convertir el lugar en un centro cultural fue más bien política: “Durante la dictadura militar faltaban espacios de exhibición artística no tradicionales, y para artistas que no estaban tachados de extremistas. Eso fue casi exclusivamente lo que se mostró acá hasta 1990. Obviamente, cuando esa etapa terminó, apareció un arte muy distinto y diverso que mostramos hasta estos días”.

En los últimos años, la posada ha tenido una comunicación directa con los vecinos del Barrio Esmeralda. Una instancia clave donde se ayudaron mutuamente, fue después de su reconstrucción tras el terremoto del 2010. Cuando el espacio se reabrió el 2014, la comunidad fue la mayor promotora del lugar y aprovechó enormemente tanto la plazuela al exterior, como sus actividades culturales en fines de semana, además de otras que ocurren por temporadas, como el Museo de Medianoche.

Plazuela del Corregidor, contigua a la Posada (por Leyla Espinoza)
Plaza del Corregidor, contigua a la Posada (por Leyla Espinoza)

Aunque la propiedad haya sido reconstruida tres veces, y se haya cambiado su uso en más de una ocasión, la esencia colonial tanto en su interior como en su exterior está intacta. “Este inmueble conserva un estilo arquitectónico que en Santiago ya no existe, porque fue avasallado por la modernidad y la inmobiliaria”, señala Mosqueira.

Actualmente, la Posada del Corregidor está exponiendo la muestra “La piel de Santiago”, de Vanesa Varea. Esta exhibición, que estará disponible para visitar hasta el Día del Patrimonio Cultural, consiste en el cambio de suelo de la ciudad desde los años 70 en adelante a través de moldes hechos en tela. Esto, para asimilar el piso por el que caminamos a nuestra propia piel.

Parte de la exposición "La piel de Santiago", en el segundo piso de la Posada del Corregidor (por Leyla Espinoza)
Parte de la exposición “La piel de Santiago”, en el segundo piso de la Posada del Corregidor (por Leyla Espinoza)

La Posada del Corregidor fusiona los mejores elementos de una época lejana, con obras de vanguardia e interacción directa con quienes la visitan, además de ser gratuita todos los días del año. Ya sea que los asistentes vayan en busca de arte novedoso, por sus actividades de lectura, o simplemente para admirar la antigua construcción y la historia que lleva con ella, es seguro que se quedarán con ganas de regresar.