¿Quién va al gimnasio de madrugada?

Siempre me pregunté como sería la vida nocturna de un gimnasio de los que atienden 24 horas. ¿Será aburrida? ¿Irá realmente gente a altas horas de la madrugada? ¿Será seguro para el profesor o nochero que trabaja en el gimnasio a esas horas de la noche?

Para despejar dudas, fui a visitar uno de los gimnasios de la cadena Pacific Gym, ubicado en Portugal (Santiago Centro) para conversar con la persona que se queda todas las noches en el gimnasio.

La soledad de la madrugada en el gimnasio.

Turno a solas

Me encontré con Esteban Salas, un joven muy simpático, que contó su historia nocturna como nochero del gimnasio y que se resumen en una frase: bastante aburrida, un gimnasio desierto y frío. 

Su turno madrugador se inicia a la medianoche. La gente que llega es poca, dos o tres y siempre los mismos. Llegan tipo 1 de la mañana y se van a las 3 de la mañana. “Una vez que sale la última persona todas las noches me dedico a limpiar las maquinas y cierro las puertas a las 3 de la mañana para estar más seguro”, explica.

La mdrugada es la hora de la limpieza en el gimnasio.

Como podemos ver en la imágenes, el gimnasio esta totalmente vacío. Esteban cuenta “una que otra vez ha llegado gente a las 4 de la mañana cosa que es muy curiosa”. Recuerda que “un día en la semana llegó una pareja muy elegantemente vestida, cosa muy extraña a esas horas de la noche. Aunque me pareció raro, finalmente los dejé entrar y ocuparon el gimnasio porque eran clientes. Son cosas que pueden pasar en esta pega”.

 

En su caso, el turno le acomoda, porque estudia de día y gracias al poco movimiento del gimnasio de noche, le queda mucho tiempo para estudiar.

 

Estación Mapocho: un espacio de cultura

Caminando por los barrios del Mercado y la Vega Central, llegué a un lugar donde muchas veces he ido a ver distintos tipos de eventos y exposiciones. El Centro Cultural Estación Mapocho, un recinto que recibe grandes eventos de distintas dimensiones y culturas.

Frontis del Centro Cultural Estación Mapocho.

Ferias

Hace casi tres años llegué al Centro Cultural de Estación Mapocho porque vi en las redes sociales la exposición de la feria Sia, donde iban a estar en el lugar todos los institutos profesionales, centros de formación técnica y universidades, ofreciendo sus servicios ofreciendo las carreras a estudiantes que postularan a la educación superior.

Entrada Centro Cultural Estación Mapocho

Cuando entré al recinto me encontré con muchos pabellones. La exposición era todo un éxito, ya que costaba caminar por la feria puesto que había muchísimas personas interesadas en encontrar el lugar preciso para estudiar lo que siempre pensaron.

Un poco de historia

El recinto es un lugar muy grande, con una cúpula en el medio. Caben más de mil personas y cuenta con espacios divididos para cada sector, incluyendo baño, cafeterías, sala de estar y más.

Para contextualizar un poco, puedo contar que este recinto fue transformado en centro cultural en el año 1991, bajo el gobierno del ex presidente Patricio Alwyn, cuando el país inició el concepto de una nueva cultura y reinversión por el proceso que Chile vivió bajo la dictadura.

Todo esto permitió que en el año 2009 el Centro Cultural ganara el Premio Internacional Reina Sofía, de preservación y conservación del patrimonio y difusión de la cultura. Esto fue considerado internacionalmente, puesto que en el país es conocido este centro por los constantes eventos masivos que exponen al público, conservando la cultura del país y la idea que autoridades tienen para reunir jóvenes en estas instancias de cultura.

El Centro Cultural ha albergado diversos tipos de eventos masivos, tales como ferias de cultura y artesanía, la gran feria FILSA (Feria del libro de Santiago), la feria Sia, eventos tales como Dinosaurios Animatronic, Los Transformes, entre muchos más, que cada mes se exhiben para la libre asistencia de público.

Cúpula del recinto

Para llegar a la Estación Mapocho, se aconseja llegar en Metro hasta la Estación Puente Cal y Canto (Línea 2).

Santiago 1: entre la libertad y los muros

Entre los lugares potentes que tiene cualquier sociedad, están los ligados a la justicia: encierran miles de historias y sucesos increíbles que ocurren en todo tipo de culturas.

Santiago 1 es una cárcel de imputados -personas en proceso judicial que aún no se determina si es culpable o inocente- en prisión preventiva. Ubicada en el sector centro de la capital, cercano al Parque O’Higgins, es aledaña a la ex Penitenciaría de Santiago y al Centro de Justicia.

Santiago 1 es una de las mayores inversiones que se han hecho en la historia de Chile respecto a la calidad del sistema carcelario, específicamente en su infraestructura, que imita cárceles extranjeras, en especial las de Estados Unidos. Está interconectada por enormes túneles subterráneos, con decenas de celdas y pasillos para poder movilizar a los miles de reclusos que transitan de un sector a otro durante su condena.

Entrada principal de Santiago 1. Al fondo de la imagen se aprecian las oficinas del Centro de Justicia.

Gritos y muros

Fuera de esta cárcel, se mantiene un silencio incómodo que es interrumpido de vez en cuando con algunos gritos de los presos. Ellos alzan la voz para poder comunicarse con otros reclusos dentro del penal, y también para alabar a Dios en cantos que les deben llenar de esperanza en un lugar tan sombrío, frío y de desesperación.

Largos muros que rodean todo el penal en una fría noche de otoño.

Los muros que rodean Santiago 1 son grandes estructuras de hormigón o concreto que parecen imposibles de atravesar, con cientos de metros de alambres de púas que adornan su cima. Cada cierta cantidad de metros aparecen garitas de un color verde llamativo, vacías, pero que curiosamente un sonido de reguetón se escucha en horas de las noche -seguramente desde una radio o parlante personal de un gendarme.

Muchas garitas similares cada cierta distancia, verdes y desocupadas.

No hay gran movimiento en las noches, sólo un portero o guardia que abre el portón de vez en cuando para dejar pasar algún vehículo de los funcionarios del recinto.

El resto del entorno es tranquilo por el momento, ya que afuera del penal, se concentra un importante punto de comercio y negocios que se consiguen sus ganancias por los encargos que requieren las visitas de los imputados -custodia, encomiendas, y cualquier tipo de reservas o guarderías.

Hay toda una red de comercio en los alrededores del penal, sobre todo, de custodias.

Camino a la cárcel

Los accesos a Santiago 1 no son muchos, pero me llamó la atención un paso bajo nivel que nunca terminó de construirse, siendo un camino directo a la cárcel.

El pasadizo luce bastante peligroso a simple vista: sin iluminación y con personas que viven debajo en precarias condiciones y que no se puede saber cómo reaccionarían si uno pasara por aquel lugar.

Paso bajo nivel que lleva a Santiago 1, en el fondo de la imagen se puede apreciar la entrada principal del penal.

Un asiento en blanco

El Estadio Víctor Jara recibió ese nombre durante la administración del ex presidente Ricardo Lagos, dejando atrás su nombre de Estadio Chile. El homenaje permitió recordar al artista popular y cantante folclórico, que fue torturado y asesinado en este recinto durante la dictadura, en 1973.

Letrero que marca el acceso principal, por el Pasaje Manuel Godoy.

Un recorrido

Durante este clima de invierno, donde el crudo frío de la capital causa estragos en las personas en situación de calle, el estadio se convierte en albergue para que la gente se refugie de estas condiciones extremas. Todo esto por iniciativa del Gobierno y la Cruz Roja, lo que hace difícil que cualquier persona pueda entrar al recinto durante esta temporada.

Aun así, Manuel Miranda, encargado del estadio hace más de 10 años, me regala un poco de su tiempo para guiarme en un recorrido y mostrarme los espacios donde Víctor Jara pasó las últimas dos semanas de su vida.

Entrando por la recepción, dirigiéndose hacia la cancha del estadio, se pasa por un pasillo en donde a mitad del recorrido se ubica una puerta que da hacia la calle Unión Latinoamericana.

“Por aquí traían a los detenidos desde la Universidad de Santiago y entraban en fila y aquí en la puerta un milico les pedía el carnet y los metían para adentro… fue ahí cuando un oficial reconoció a Víctor Jara y lo separo de todos los demás” cuenta Manuel. Añade que Víctor fue dejado de pie durante dos días en la puerta donde entraban todos los presos y que ahí mismo era maltratado frente a todos en forma de escarmiento.

Un asiento blanco

Siguiendo el camino hacia la cancha del local, donde se encuentran las tribunas, se logra percibir que todos los asientos están pintados de un verde opaco… excepto uno blanco.

“Después de que lo sacaran de la entrada, lo sentaron aquí junto a los otros detenidos”, explica Manuel.

En este asiento donde fue dejado Víctor Jara junto a otros detenidos.

Miranda señala que el estadio es patrimonio nacional, por lo que son pocos los cambios que se le pueden hacer. Aun así, se pintaron gran parte de sus instalaciones e incluso se le hicieron murales a Jara en honor a su memoria.

Tribunas y mural en memoria de Jara

El camarín

Finalmente llegamos al camarín número cuatro. El lugar era pequeño, donde no cabían mas de cinco personas. Manuel me señala unos agujeros que se encontraban en el piso: quedaron marcados por las camas de tortura que se instalaron en la época de dictadura.

Fue aquí donde Víctor fue torturado y acribillado con cerca de 40 balazos que terminaron con su canto y vida.

La puerta del camarín numero cuatro.

El encargado me dice una y otra vez que todo lo que me cuenta son los mismos testimonios de la gente que vivió todo esto en carne y hueso, repetidos en múltiples homenajes y conmemoraciones que hace el recinto en el natalicio de Jara (28 de septiembre) o durante los 11 de septiembre. En esas ocasiones llegan numerosas personas que también estuvieron en este estadio en ese tiempo y que pasaron con Víctor sus últimos días de vida.

A un corte de lo clásico

El Barrio Yungay pertenece al casco histórico de la capital. Con edificaciones construidas desde siglo XIX, su estilo europeo clásico enamora a cualquier transeúnte que visite sus avenidas.

Sin embargo, la arquitectura no es tan importante como la gente que la ocupa. Y esto se refleja especialmente en lo que se vive en la esquina de Compañía de Jesús con Libertad, donde la cultura del viejo continente se une con la historia chilena.

Estamos hablando de la Peluquería Francesa.

Parte del edificio es ocupado por el Boulevard Lavaud.

Peluquería y restaurante

La peluquería comparte el edificio con un restaurante, que por cierto se llama Boulevar Lavaud, en recuerdo de los ancestros, me recibe nada más ni nada menos que un… francés. Vestido de traje y corbata en el hall para los asistentes al local, me da la autorización a fotografiar este tan reconocido sitio.

Salones con paredes decoradas de diversos  objetos, fotografías, artículos de dioarios y/o revistas del siglo pasado, el restaurante  se vuelve mágicamente en una ventana al pasado, un verdadero museo de este tradicional barrio capitalino.

No bastándole con sus salones de comida, el recinto cuenta con dos espacios que son simplemente para la contemplación de las personas que disfrutan de las reliquias históricas: El Almacén y el Coleccionista.

Salón del Boulevard Lavaud que lleva el nombre de calle Libertad.

Peluquería Francesa

Siguiendo con el recorrido, no podía faltar obviamente la razón del nombre del lugar: la peluquería.

Es aquí en donde me encuentro con Patricio Salinas, Chef Ejecutivo del restaurante, quien justamente se estaba cortando el cabello y afeitándose la barba.

Patricio, mientras se realizaba el corte, me cuenta que la peluquería funciona desde 1868 y que el restaurante se abre a comienzos del año 2000. “El restaurante lo abre Cristian Lavaud, el cuarto de su generación y dueño del local. El compra el terreno de al lado y lo arregla y después compra el de más atrás y así va formando lo que es el Almacén y el Coleccionista y el salón La Democracia que están ahora”.

Patricio cuenta además, que fue compañero de Cristian desde el colegio y que siempre se ha mantenido relacionado con el local.

Continuando con mi estancia en la peluquería, y con música de The Baseballs de fondo, hablo con Carlos, el jefe de los peluqueros. Cuenta que este lugar es de los pocos en Santiago que mantiene el procedimiento de la barbería clásica, ese de los años 50 y 60: “Ahora está lleno de colombianos y venezolanos que te ponen gel de queratina y simplemente te afeitan con máquina. Aquí te ponemos la crema afeitadora, las toallas calientes y te afeitamos con navaja” dice Carlos.

Procedimiento muy minucioso y relajado, que pude observar mientras Carlos atendía al chef Patricio.

Carlos, en el local de la Peluquería Francesa.

Finalmente, mi visita en la peluquería termina justo cuando Carlos culmina de afeitar a Patricio, quien, con una gran sonrisa y mostrando su afecto en abrazo hacia al barbero, parece haber quedado más que satisfecho con su rasurada.

En tanto, yo me retiro pensando en las ganas de que algún día me saliera barba para poder asistir al local como cliente y poder presumir de mi afeitada al estilo clásico… Algún día será.

La Peluquería Francesa en video:

Viña del Mar: una calle de otra época

A pasos del metro Baquedano, 18 viviendas dan vida a una calle muy particular que sorprende y saca de lo cotidiano a las personas que generalmente caminan fijando su mirada en el suelo.

La calle Viña del Mar fue declarada como Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales en el año 1997. Este lugar se caracteriza por poseer casas de estilo inglés, todas de dos pisos y ordenadas linealmente, resultando muy llamativas a la vista.

Parte de la vereda sur de la calle Viña del Mar.

De diferentes colores pero siempre siguiendo el mismo estilo como podemos ver en la fotografía, las mayoría de estas casas ya no son viviendas personales, sino que tienen un uso comercial y empresarial, y es triste pensar que muchas de ellas son usadas como oficinas.

Construcción lineal que demuestra el modelo inglés.

Al caminar por la particular calle vino a mi mente inmediatamente una conocida serie inglesa llamada “Skins”. Por un momento me sentí dentro de uno de sus episodios, y es esa magia la que me hará volver continuamente a simplemente observar estas casas.

Casi llegando a la mitad de este conjunto de viviendas me encontré con una casa puente que nos conecta con la calle José Arrieta. En su interior las paredes están completamente cubiertas por un mural de mosaicos.

Casa puente que conecta ambas calles.

Pasar por dentro de la casa puente es totalmente recomendable: las imágenes fabricadas con mosaicos llaman la atención y dan ganas de tomar fotografías y tocar el relieve de los muros.

Calle José Arrieta, la cual intersecta la calle Viña del Mar.

Para llegar a la calle Viña del Mar debes bajarte en el metro Baquedano, y desde ahí caminar por Av. Vicuña Mackenna hacia el sur, pasando las calles Arturo Burhle, Almirante Simpson y Eulogia Sánchez.

Las plantas se toman esta casa.

 

Feria Parque Almagro: la diversidad en venta

Desde que me planteé la idea de ir la feria de las pulgas del Parque Almagro, jamás pensé en lo que esta visita se convertiría.

Alejarme del pensamiento clásico que tenía del parque durante el camino me era difícil: es uno de los lugares diarios de mi rutina, ya que por la ubicación de mi casa de estudios, la Universidad Central de Chile, siento este espacio como casa.

La feria produce un cambio drástico a la normalidad del parque

Al salir de la estación del metro Toesca, pensaba en las cosas que podría encontrar en este lugar, muchas personas me lo habían recomendado desde hace ya mucho tiempo.

Tres sectores

Al entrar al parque por el lado oeste, es decir por la calle San Ignacio, aún todo continuaba con total normalidad, ya que hay que recordar que el parque se encuentra dividido en 3, la zona de la pileta desde San Ignacio hasta la calle Lord Cochrane, los juegos infantiles desde esta última hasta Nataniel Cox y finalizando con el sector que llamaremos las rocas, hasta la calle San Diego.

Libertad de venta para gente libre

Mercado callejero

Mientras más me acercaba a la segunda parte del parque, más podía notar la cantidad de gente asistente y la diversidad de puestos.

Al llegar al inicio de este mercado callejero, enfrenté lo que puedo llamar un problema: por dónde partir. Por la conformación del parque no existe un orden, así que opté por seguir el primer camino que encontré.

Hasta talleres improvisados de bicicletas se hacen presentes

Ropa americana

Puesto tras puesto, se podía notar la variedad en la oferta de productos, que en su mayoría se basa en la venta de ropa usada o la llamada ropa americana.

Estos están a cargo de sus propios vendedores, que en su mayoría son jóvenes quienes venden sus propias prendas o productos, los que no necesitan ningún permiso o cancelar nada para instalarse, solo deben llegar a las horas indicadas a través del evento creado en Facebook y establecerse o, como diríamos en buen chileno, “agarrar un puesto”.

Ser “Nerd” está permitido

Al caminar y recorrer cada lugar, me sorprendía cada vez más las diversas cosas que se ofrecían, provocando en mi un sentimiento de comprador compulsivo.

Algo para comer

De pronto en la selva de tiendas improvisadas, surgió el lugar perfecto, una plaga de stickers, desde Drangon Ball hasta los Simpson, que me hizo feliz, saciando mi sed de compras.

Continuando el recorrido, un carrito de comida llamó mi atención, choclos, si choclos, con una variedad de salsas me demostraba aún más que aquí está todo permitido.

La opción gastronómica es infaltable, ofreciendo diversas opciones
De todos los tamaños y formas existen y están permitidos.

Continuando con la exploración, la que provocaba que cada vez se expandieran más los rubros que aquí convergen, ya no es solo ropa, comida, stickers, si no que las muestras de arte, música, antigüedades, rarezas y hasta artículos quirúrgicos se hacían presentes.

Todo para seguir insistiendo que este es un espacio para que todo el que quiera pueda hacerse presente.

Ofertas para relajarse también existen dentro de este gigante mundo de ofertas

Rodeado de familias, parejas, grupos de amigos, me dan la razón a la conclusión a la que he llegado, este es un espacio de reunión familiar, en donde se puede pasar la tarde de los domingos, sin aburrirse y saliendo de la monotonía del fin de semana.

 

Datos

Día: Domingo

Horario: de 13:00 a 21:00 horas

Lugar: Parque Almagro

Una visita al Museo del Ahorro del Banco Estado

A un lado del Palacio de la Moneda, por la calle Morandé, se encuentra la casa matriz del BancoEstado. En el subterráneo, más precisamente en el piso -2, encontramos el Museo del Ahorro, inaugurado en 1990 con el fin de preservar las especies que pertenecían a diversas instituciones y organismos, que dieron origen al Banco del Estado

La entrada a la Galería Antonio Varas, desde la calle Morandé a un costado del Palacio de La Moneda.

Mi primera impresión fue que, a pesar de ser un museo, era bastante pequeño comparado a otros. Pero con el transcurso de la visita, pasó a un segundo plano ya que lo que quien contar a través de los objetos presentados se desenvuelve bastante bien con el espacio físico.

Al comenzar la visita, hay un aparato de audio el cual guía a los visitantes y le da una contextualización de lo que se expone en el museo.

Un pequeño guía previo a la visita.

Las exposiciones del museo se pueden dividir en dos secciones: Exposición permanente y exposición temporal.

En la exposición permanente encontramos distintos objetos que marcan la línea de tiempo que existe desde la existencia del banco hasta la actualidad.

Colección de billetes y monedas que han pasado por las cajas a lo largo de la historia del banco.

Visita guiada

La visita comienza con distintos escritorios de la antigüedad con maniquíes que representan a personajes importantes del banco y del país.

Cómo funcionaba el banco antiguamente.

Por ambos lados del pasillo se pueden observar distintas reliquias de la antigüedad, como lo son teléfonos de la época, máquinas de escribir, contadores de moneda y escritorios del siglo pasado.

Algo sorpresivo es un panel lleno de armas, mediante las cuales se garantizaba la seguridad del banco.

Armamento de la época.

Además se les da un pequeño homenaje a distintos y reconocidos personeros de nuestro país como a Antonio Varas y Pablo Neruda.

Homenaje a nuestro Premio Nobel.

Al final del pasillo, se encuentra una pared con al menos 20 relojes todos sincronizados. Al principio es llamativo la coordinación de estos pero después de un momento se vuelve desesperante con el tic-tac en sincronía y a cada segundo.

La colección de relojes del banco: todos sincronizados.

Al girar al siguiente pasillo esta una gran mesa que se ocupaba para las primeras reuniones llevadas a cabo en el banco.

Las primeras reuniones se llevaron a acabo en esta mesa.

Al seguir avanzando, se pueden ver las muestras que son las más predominantes del museo:los distintos tipos de moneda, billetes y documentos usados como pagares o fichas.

Colección de monedas y medallas.

Hay distintas clasificaciones para los diferentes medios de pago de las distintas épocas, como por ejemplo dividir el dineropor regiones, épocas y valores.

Colección de billetes, vales y cheques.

Al finalizar el recorrido, se puede ver un claro contraste entre el pasado y el presente: los primero cajeros usados contra los actuales.

El primer cajero automático ya es historia.

 

En la exposición temporal, se encuentra Cáncer, una exposición del pintor chileno Marcelo Guerra Celis en la que, a través de sus pinturas, busca representar la relación NACER-CANCER (Como signo zodiacal y enfermedad).

Exposición temporal dentro del Museo del Ahorro.

La experiencia es bastante cómoda y cálida, y a pesar de ser un museo no muy reconocido, cumple los requisitos para hacer de este lugar, un espacio para visitar sí o sí.

Para acceder al museo, se ingresa por la galería Antonio Varas, el cual está abierto de lunes a viernes desde las 9.00 horas hasta las 14.00 horas.

Belleza y mística en torno al Parque Forestal

El Parque Forestal es uno de los sitios más acogedores de la ciudad, con lugares que aumentan increíblemente la calidad de vida de cualquier persona que viva a su alrededor. En este espacio se reúnen distintas actividades recreativas y sociales, convirtiéndose en un espacio emblemático de la expresión y cultura santiaguina.

No es el parque propiamente tal lo que llena de valor todo este espacio verde y pequeño pulmón de aire fresco, sino que también es la particular arquitectura que le rodea, llena de estilos del Santiago antiguo combinándose con la modernidad, dándole un misticismo muy poco común en el resto de la capital.

Una de las cosas más particulares de aquella arquitectura, son las diversas entradas o puertas de cada uno de los edificios, con diseños distintos en sus rejas, que combinan con los colores e iluminación de cada edificación. Así se transforman en portales visualmente atractivos, con colores llamativos pero muy armoniosos, sobre todo en la noche, cuando se mezcla con el ambiente bohemio por su cercanía al barrio Bellavista

4 rejas de las entradas de los distintos edificios que rodean el parque.

Decoraciones

Otra de las llamativas características es la mística que se materializa en las decoraciones personalizadas de los departamentos, ya cargados de una belleza auténtica y diferente.

Los habitantes de estos edificios sin dudas deben tener cercanía con el romanticismo, el arte y la armonía con su entorno.

Balcones adornados con lo que parecen ser hombres de paja, colgados desde el cuello, da una primera impresión de perturbación. Pero el sentido estético y la manera en que están dispuestos en las ventanas, colgando junto a verdes plantas, es simplemente un deleite visual y de sensaciones agradables, con el color marrón invadiendo las miradas que se disparan desde el centro del parque forestal.

Departamento con abundantes plantas, coronado con figuras de hombres colgando.
Hombres de paja colgando desde una ventana a modo de espejo.

Un paseo totalmente gratis, por partes que parecen de un museo al aire libre, complementando un viaje que puede partir con el museo de Bellas Artes.

Colores, formas, diseños y estructuras que invaden todo lo que rodea al parque forestal. Sin dudas, un espacio que vale la pena rescatar y sobre todo cuidar, como icono de nuestra cultura artística, de eventos sociales y lugar para algunos más románticos que funciona como una perfecta fuente de inspiración y belleza.

Las caminatas nocturnas pueden ser un verdadero placer en noches de verano.

Para llegar al Parque recomendamos ir en metro hasta la Estación Baquedano y luego caminar por calle Merced en dirección hacia la Plaza de Armas. Que la vista los vaya guiando.

 

Catedral de Santiago, mucho más que religión

Chile se caracteriza por ser un país laico y la tasa de creyentes, al igual que como ocurre en todo el mundo, ha disminuido paulatinamente.

La religión en sí se encuentra en una crisis debido a los distintos escándalos religiosos que han sacudido a todo el mundo. Sin embargo, ¿por qué el hecho de no pertenecer a alguna religión debe de privarnos de visitar distintas catedrales o iglesias?

Incontables han sido las ocasiones en que he estado frente de la Catedral de Santiago y esta nunca llamó mi atención, me detenía a mirar los cuadros que venden frente a esta e incluso las estatuas móviles que se encuentran a las afueras.

Metro Plaza de Armas

A pasos del metro Plaza de Armas, en pleno centro de Santiago está ubicada esta construcción en donde su belleza arquitectónica destaca por sí sola.

Curiosamente la iglesia está llena de turistas, de diferentes nacionalidades, tomando fotografías en el frontis de la catedral destacando así  la arquitectónica del lugar en donde el estilo gótico prevalece en su fachada. A la entrada, antes de abrir la puerta se encuentran vendedores ambulantes que ofrecen velas, rosarios y hasta calendarios.

Visita al interior

Al llegar a la puerta y tirar de aquella quede pasmada. Si bien hace años que no entraba a una iglesia, y considerando que jamas habia entrado a esta en particular, la sorpresa que me lleve fue más que agradable.

Diseño del interior de la catedral.

La vista del interior es digna de recorrer. Lo primero que llamó mi atención fue el techo, en donde una mezcla de diseños logran en su conjunto crear algo nuevo. Vitrales de diversos santos, estatuas, y cuadros que están por toda el lugar decorandola de principio a fin.

De todas las personas que se encontraban al interior de la iglesia, era muy pocas las que se encontraban rezando,hecho que llamó mi atención, en su lugar la cifra de turistas, quienes se cruzaban por todo el lugar con el fin de captar la belleza del lugar, doblaba a quienes se encontraban ahí por motivos de creencia.

Cúpula interior de la iglesia.

Recorrer los pasillos, ver los cuadros, estatuas de santos y altares, no solo nos habla de la religión en sí, sino que nos transmite una historia cultural que sin importar si somos creyentes, deberíamos de conocer.

Con respecto a la pregunta inicial, la respuesta es claramente no, no debemos limitarnos por cualquier tipo de creencia de conocer no solo los lugares, si no la historia, la cultura e incluso el impacto que esta genera.

No por entrar a una iglesia me volveré creyente, sin embargo al hacerlo aprendí y disfruté de la belleza arquitectónica y del arte que está sumergido en la catedral de Santiago.