Hazañas del gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez

Jorge Alessandri Rodríguez, fue un reconocido ingeniero, político y empresario chileno. Hijo del ex presidente Arturo Alessandri Palma. Se trata de un personaje sumamente relevante  en la historia nacional de nuestro país, ya que al igual que su padre, llegó a ser presidente en el período comprendido entre los años 1958 y 1964.

Sus primeros años de escolaridad los cursó en el prestigioso colegio: “Instituto Nacional José Miguel Carrera”, para luego iniciar sus estudios universitarios, en la Universidad de Chile, institución de la que se tituló como Ingeniero Civil.

Fue candidato a la presidencia de Chile en el año 1958, año en que ganó las elecciones, siendo nombrado Presidente de la República, el día 4 de noviembre.

La gestión del gobierno de Alessandri fue positiva para los chilenos, durante su jefatura de estado, se logró ordenar el gasto público, se limpiaron los presupuestos de gobierno y se dio por iniciado un gran plan de obras públicas y construcción de viviendas.

Alessandri Rodríguez es un mandatario que sigue siendo recordado, a pesar del paso del  tiempo, posiblemente por dos hechos históricos que protagonizaron el transcurso de ese período presidencial: el terremoto de Valdivia de 1960 y el Mundial de Fútbol que se realizó en Chile en el año 1962. Dos hitos o coyunturas históricas, que cambiaron radicalmente la historia del país. Primeramente porque el terremoto que azotó la ciudad de Valdivia, fue una catástrofe a nivel nacional y mundial, por las proporciones y consecuencias que generó el movimiento telúrico y en segundo lugar, por lo significó para Chile, ser el “anfitrión” de un evento de la magnitud que implica un Mundial de Fútbol tratándose de un país con “escasos recursos” para la época. Sin considerar, un tercer punto, que fue la revolución que se vivió, con la masificación de los medios masivos de comunicación, reflejados en mayor nivel, con la masificación a gran escala de la televisión, a causa del Mundial de Fútbol en Chile. Estos dos aspectos marcaron el mandato de Jorge Alessandri, ya que fue un presidente que luchó incesantemente por la reconstrucción de la actual Región de los Ríos, ciudad que quedó literalmente “bajo los escombros”, luego del terremoto del sesenta y por la correcta producción y realización del primer Mundial de Fútbol  que se efectuó en tierras chilenas, a pesar de todas las carencias económicas y de infraestructura que se tenían. Es precisamente por estos dos acontecimientos, que la colectividad recuerda al  ex presidente Jorge Alessandri Rodríguez. Porque se le considera que su gestión, labor y logros que obtuvo a nivel local, fueron sumamente “significativos”, una “verdadera hazaña”, para la época como jefe de estado, siendo recordado en la colectividad como un “personaje ícono”, del progreso nacional.

Palacio de Tribunales: “Respeto a la institucionalidad en Chile”

 

 El Palacio de Tribunales se encuentra en la comuna  de Santiago, en la calle Compañía, entre Morandé y Banderas. Es una construcción de estilo “románico” de dimensiones imponentes, es por este motivo, que no pasa desapercibida ante la mirada de los cientos de transeúntes que caminan por el lugar. Este edificio alberga a la Corte Suprema de Justicia de Chile, la Corte de Apelaciones de Santiago y a la Corte Marcial del Ejército, Fuerza Aérea y Carabineros de Chile.

El espacio que comprende esta edificación, estuvo primeramente ocupado por diversas propiedades que fueron demolidas para poder comenzar a construir el palacio. Esta “mega infraestructura” se construyó en dos etapas, en el periodo comprendido entre los años 1905 a 1930 y fue a su vez declarada, “Monumento Histórico Nacional” por el Ministerio de Educación, en el año 1976.

Actualmente, frente al Palacio de Tribunales se encuentra la biblioteca del Ex Congreso Nacional y a su vez, el edificio que albergó por años, al Congreso. Siendo por lo tanto, este sector de la comuna de Santiago, una postal “única” que debe ser visitada, para entender la belleza de la arquitectura de estas “magnas construcciones” que son protagonistas en el casco histórico, de la comuna de Santiago.

La confección de esta obra, fue impulsada por el gobierno del presidente Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901) y el diseño de la misma, es de propiedad del Arquitecto francés, Emilio Doyére.

Visitar este espacio nos transporta al pasado, a la opulencia de la arquitectura de estilo greco- romana, y de alguna u otra manera como ciudadanos, nos hace reflexionar en torno al poder y respeto que impone la institucional en nuestro país. Cabe recalcar además, que gracias a la restauración de los monumentos históricos nacionales impulsada por la actual alcaldesa de la comuna de Santiago, Carolina Tohá, este lugar tomó un atractivo aún más potente, ya que ahora la calle Compañía, precisamente donde se ubica el Palacio de Tribunales, es un paseo peatonal que permite tener una vista panorámica del edificio, transformándose de esta manera,  en una postal imperdible de la comuna de Santiago.

La manera más fácil de llegar a este “mágico rincón” de Santiago Centro, es por medio de la red de metro, puesto que la estación “Santa Ana”, nos deja a solo un par de cuadras de la calle Compañía, haciendo de esta forma, mucho más expedita y fácil nuestra visita. Sin embargo, debemos tener en consideración, que el ingreso al edificio del Palacio de Tribunales para público general, sólo está autorizado para la festividad del día del “Patrimonio Cultural”, que se celebra el último domingo del mes de mayo de cada año.

El encanto de la Plaza del Roto Chileno

Por Marcela Zapata

  En medio de los cientos de rascacielos que abundan en la comuna de Santiago, existe un lugar que parece estar perdido en el tiempo. En este sitio, es posible abstraernos de los perturbadores ruidos de la capital, disfrutar del relajo que nos otorga el sonido del agua que brota de una hermosa pileta de piedra de antaño y deleitarnos con el cantar de un sin fin de aves que deambulan de árbol en árbol, con la esperanza de que su hogar no sea destruido por las grandes inmobiliarias que amenazan con la extinción de este mágico rincón, escondido en la zona poniente de la capital.

La atmósfera de este sitio es “única”, se respira paz, de esa paz que uno añora, cuando se vive en una ciudad que no descansa.

Este pulmón verde es un verdadero “oasis” inserto en el histórico “Barrio Yungay”. Barrio que albergó por años en el siglo XIX, a decenas de reconocidas familias aristócratas chilenas. Convirtiéndose con el paso del tiempo, en un sitio cargado de cultura e identidad nacional, ya que  en los alrededores que colindan con esta hermosa área, existen diversos centros culturales que nos invitan a empaparnos con un pasado que parece estar olvidado, o ser en definitiva, desconocido para muchos chilenos.

Sentarnos en este sitio, nos hace viajar en el tiempo, ya que la arquitectura presente en las zonas adyacente a la plaza del Roto Chileno de inmediato nos transportan a uno de los primeros barrios residenciales aristócratas que se construyeron en el casco histórico de la ciudad. Palacetes con medios puntos, columnas y hermosos balcones, son las evidencias que corroboran la existencia de un pasado opulento y europeizado. Sin embargo, existe un hito monumental que se impone en el centro de la plaza del Roto Chileno y que se roba todas las miradas de los vecinos, transeúntes y turistas que frecuentan este lugar. Este estatua “ícono” en Chile, se construyó en honor a los “criollos chilenos”, hombres que lucharon con valentía y estoicismo en la “Batalla de Yungay”, un día 20 de enero del año 1839, conflicto en que decenas de compatriotas se enfrentaron a la Confederación Perú- Boliviana, saliendo victoriosos.

El responsable que dio vida a esta obra de arte fue Virginio Arias, escultor chileno que diseñó y construyó esta escultura, que fue inaugurada en el gobierno del presidente José Manuel Balmaceda, en el año 1888.

Este monumento icónico del Barrio Yungay, es un hito que reconoce la labor de decenas de jóvenes que lucharon por la patria solo a cuesta de “valentía y amor a su tierra”. Es precisamente esta “moción” la que me hace invitarlos a que visiten este lugar porque como chilena creo que muchas veces no sabemos cuáles son las cualidades que nos representan e identifican como hijos de la patria.  Ir a la plaza del Roto Chileno es un trabajo de autoconocimiento, un ejercicio de entender nuestro pasado, nuestras raíces, para comprender el presente, un acto de reflexión, e introspección  y de construcción o potenciación de una identidad nacional potente.

Les aseguro que ir a visitar este lugar les dará más de una sorpresa.

La “capacidad de asombro” es una característica inherente al ser humano, por tanto deben dejar que sus sentidos reacciones antes los diversos estímulos que genera esta plaza “tan particular”, oculta en una ciudad que parece querer dejar el pasado olvidado, bajo los cimientos de las grandes “moles de cemento” que se elevan en la zona centro de Santiago.